Pese a la baja de tasas, la demanda de créditos sufrió una caída “significativa” y los bancos endurecieron condiciones
Pese a la baja de tasas, la demanda de créditos sufrió una caída “significativa” y los bancos endurecieron condiciones
Un informe del organismo reflejó mayores restricciones para empresas y hogares durante el primer trimestre; las entidades prevén un repunte de la demanda, aunque mantienen cautela
El Gobierno tiene en la baja de las tasas de interés y en el despertar del crédito una de sus principales apuestas para reactivar la economía. Sin embargo, los bancos comenzaron 2026 con mayor cautela para prestar. Durante el primer trimestre del año endurecieron las condiciones de acceso al financiamiento para empresas y parte de los hogares, al mismo tiempo que cayó la demanda de préstamos, en un contexto de mora récord y señales de enfriamiento en la actividad.Los datos surgen de la Encuesta de Condiciones Crediticias que elabora trimestralmente el Banco Central (BCRA) sobre una muestra de entidades financieras que representan en conjunto aproximadamente 90% del mercado de crédito al sector privado local. El relevamiento mide de manera cualitativa cómo evolucionan la oferta y la demanda del sistema.
En el segmento de empresas, los bancos informaron que los estándares crediticios para préstamos a empresas se restringieron significativamente frente al trimestre previo. La tendencia alcanzó tanto a pymes como a grandes compañías. También reportaron menores montos máximos otorgados, plazos más cortos y mayores exigencias de garantías.
Entre las familias, la encuesta mostró que las condiciones se endurecieron en tarjetas de crédito y otros préstamos al consumo, mientras que en préstamos prendarios e hipotecarios no hubo cambios relevantes. También cayó la demanda en todas las líneas, con mayor intensidad en tarjetas e hipotecas. Para los próximos meses, las entidades esperan cierta mejora en prendarios y consumo, con estabilidad en hipotecarios y tarjetas.
Mora en alza
La mayor prudencia bancaria convive con otro dato sensible: el porcentaje de créditos con problemas de cobro concedidos por los bancos a personas y empresas creció nuevamente en febrero y, por decimotercer mes consecutivo, marcó nuevos máximos en más de 20 años. La tendencia se profundizó tras la volatilidad financiera del último proceso electoral, la aceleración inflacionaria y la caída real de los ingresos.
En concreto, la morosidad del sistema financiero llegó al 6,7% en febrero, casi cuatro veces más que en el mismo mes del año pasado (1,76%). El deterioro más marcado se concentró en los hogares: la irregularidad trepó al 11,2%, el valor más alto de la serie iniciada en 2008, es decir, casi dos décadas. Del lado de las empresas, la mora se ubicó en 2,9%, por debajo de momentos como el final de la gestión de Mauricio Macri o la de Alberto Fernández.
En el mercado interpretan que ese aumento en los atrasos ayuda a explicar parte de la selectividad actual de las entidades financieras a la hora de conceder un préstamo. “Con mayores incumplimientos, especialmente en familias, los bancos endurecen filtros, recalibran scoring y concentran el crédito en clientes de menor riesgo. No veo que vaya a cambiar la tendencia, al menos este año”, explicó un experimentado banquero ante la consulta de este medio.
El endurecimiento crediticio llegó en paralelo a la baja de tasas impulsada por el Banco Central. En las últimas semanas, la autoridad monetaria flexibilizó encajes bancarios y permitió mayor liquidez para el sistema, con la expectativa de abaratar el costo del dinero y estimular préstamos al consumo y a la producción.
Sin embargo, en el mercado señalan que el traslado hacia la economía real todavía es parcial. Según estimaciones privadas, la tasa mayorista TAMAR cayó desde niveles cercanos al 30% anual a mediados de marzo hasta la zona de 22,5% en abril. Pero las líneas para familias siguen muy por encima de esos valores: préstamos personales alrededor del 70% anual y financiación con tarjeta cerca del 78%, de acuerdo con cálculos de GMA Capital.
En el Banco Provincia advirtieron que, aun con ese alivio monetario, los préstamos a empresas y hogares crecieron en abril por debajo de la inflación, por lo que “la baja de la tasa no viene siendo un motor de la recuperación de la demanda interna”. La entidad agregó que, con mora elevada y volatilidad reciente, “el rebote vía crédito será un desafío complejo”.
El freno del financiamiento se produce, además, en un momento delicado para la actividad. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,6% mensual en febrero y quedó 2,1% por debajo del nivel de un año atrás, con bajas lideradas por la industria y el comercio.
La consultora Econviews sostuvo que “la actividad se desplomó”, y vinculó la pérdida de dinamismo con tres factores: salarios reales deteriorados, menor ingreso disponible y crédito privado frenado. GMA Capital habló de “dos economías en una”: sectores exportadores como agro, minería y energía con mejor desempeño, frente a industria, comercio y construcción todavía rezagados.
En Barclays también advirtieron que la recuperación sigue siendo desigual. El banco de inversión señaló que los sectores intensivos en empleo, como industria, comercio, construcción y hoteles y restaurantes, continúan débiles, mientras el crecimiento se concentra en agro, minería e intermediación financiera, actividades con menor peso en el mercado laboral. Además, remarcó que, con un crédito al sector privado inferior al 20% del PBI, la baja de tasas puede ayudar “en el margen”, pero tendría un impacto limitado por sí sola.
Con prácticamente nulo margen fiscal para impulsar la demanda y con ingresos todavía golpeados por la inflación, el crédito aparece como una de las pocas herramientas disponibles para acelerar la recuperación.
El problema es que, por ahora, los bancos siguen más enfocados en cuidar la cartera que en expandir préstamos. Y sin ese canal en marcha, la recuperación parece más lenta y selectiva.
Fuente: Agustín Maza, La Nación





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